APARTADO DE JUEGOS TRADICIONALES

Tengo una idea para la cual necesito un poco de ayuda. Quiero crear en el blog un apartado de juegos tradicionales, más inclinado a juegos de exterior ya que hemos entrado en la primavera y podemos aprovechar un poco más la luz del día. Si se os ocurre algún juego, me podéis enviar un correo a mi e.mail explicando un poco cómo funciona el juego y yo lo publicaré en este blog; mi cuenta de correo es: mluzsolis@gmail.com. Gracias a todos.

lunes, 13 de abril de 2009

GRACIAS A TODOS POR LOS PREMIOS

Estoy más que contenta por los regalitos que me habéis hecho. Esto me motiva para seguir escribiendo aunque creo que no es para tanto. De todas formas, primero, creo que los blogs que yo conozco y que les daría el premio, ya lo tienen, por tanto no creo que sea conveniente repetir otra vez y segundo, no estoy muy ducha en esto de los blogs pero muchiiiisimas gracias de corazón. Me han encantado.

GRACIAS A PAULA DEL BLOG:

http://educadoraseduquemosconamor.blogspot.com/

GRACIAS A YOLANDA CASTRO DEL BLOG:

http://cuantoaprendemos.blogspot.com/

GRACIAS A SUSANA DEL BLOG "LA INFANCIA, UN TIEMPO ÚNICO":

http://lavakitanikolasita.blogspot.com/





Me han concedido el PREMIO VIOLETA , que representa según sus creadores, “las sensaciones que el color violeta trae para nuestra mente. Este premio es dado a los blogs que tienen algunas de las sensaciones del color violeta. Son algunas de ellas: magia, encantamiento, gracia, magnetismo... y todo aquello que parece mágico".Este hermoso premio tiene las siguientes reglas:
1.Exhibir el Sello Violeta en su blog con las reglas.
2.Indicar cuantos blogs consideras que merecen este sello.
3.Avisar a los indicados
4.Escribir dos poderes mágicos.

Mis dos poderes mágicos son: Paciencia y ganas de trabajar.



Además agradezco también a Susana, del blog: "LA INFANCIA, UN TIEMPO ÚNICO", el premio RECETA TARTA DE NIÑEZ, muchísimas gracias.



Agradezco de nuevo a PAULA DEL BLOG:
http://educadoraseduquemosconamor.blogspot.com/ que me concediera también el

Premio "Entrega, constancia y corazón"

Es un premio creado con todo el cariño por Tere, de Samoga en casa, para agradecer a sus seguidores su entrega, confianza y corazón.

Estoy desconcertada con tanto premio. Ya no se qué decir. Solo se que voy a trabajar más porque es genial.

domingo, 5 de abril de 2009

LA ISLA DEL VOLCÁN

Una tarde de verano, Cristina y su familia decidieron alquilar un barco pequeño y dar un paseo por el mar. Jorge era el hermano de Cristina, Belén se llamaba su madre y su padre, Pedro.

Cuando salieron de la playa el agua parecía una piscina, el mar estaba muy tranquilo y Cristina llevaba el timón del barco sin ningún problema.

Navegaron y navegaron disfrutando del paisaje y los peces salían al paso saltando, incluso nadaban con ellos como si estuvieran haciendo una carrera con el barquito.

Se lo estaban pasando muy bien esa tarde. Era una tarde perfecta hasta que…. El cielo, de repente, empezó a oscurecer y aparecieron unas nubes que amenazaban tormenta.

No había techo donde guarecerse de la lluvia, así que se taparon los cuatro con una especie de toldo que encontraron y se acurrucaron esperando que pasase el temporal.

Pero la suerte no les acompañó. Las olas del mar hicieron volcar el barco que se hundió rápidamente. De pronto se vieron en medio del poderoso mar, rodeados de agua por todas partes.

- ¿Qué vamos a hacer? –Dijo Jorge muy asustado.

- No lo se. -Dijo Belén.

- Tranquilos, allí están los salvavidas, vamos a por ellos. –Dijo Pedro, intentando tranquilizar a su familia.

Cristina era la única que permanecía callada. No decía nada.

Nadó hacia un salvavidas y se lo llevó a su hermano y después cogió otro para ella. -Menos mal que mi madre nos apuntó a clases de natación dos veces por semana. –Pensó Cristina.

Cinco horas llevaban en el agua cuando, a lo lejos, Pedro, vio algo que le llamó la atención. Parecían ramas de árboles. Estaban lejos, pero las olas los llevaban en aquella dirección.

Todos se alegraron mucho y nadaron lo más rápido que pudieron hacia allí. Sí, poco a poco, se acercaron y descubrieron que era una pequeña isla con una gran montaña en medio. Tardaron una hora más en llegar a la isla. Al fin tocaron la arena de aquella playa tan bonita. Y se quedaron acostados en ella para descansar un rato. Estaban agotados.

Tenían hambre y sed. Pedro se levantó, e intentó andar hacia el interior de la isla pero las piernas todavía las tenía cansadas. Poco a poco se recuperó y dijo: - Belén voy a ver si encuentro alguna cosa para comer. Quedaros aquí mismo y vuelvo enseguida.

Pero nadie quiso que su padre se fuera solo así que poco a poco, como pudieron, caminaron con él.

Encontraron fruta y comieron un poco.

Belén, que era muy previsora, sacó su móvil de una funda plastificada que había comprado para la playa. Pensó que se habría mojado pero Oh!! Qué alegría, estaba intacto y funcionaba, así que llamaron al número de urgencias que tenía anotado y les contestó una voz muy amable. Le contaron lo que les había sucedido y la voz amable les dijo que en ese mismo instante daría la orden de salir a buscarles pero que seguramente tendrían que pasar la noche en la isla ya que llevaría algo de tiempo encontrarlos.

Respiraron profundamente y muy contentos, se pusieron a construir una pequeña casa-refugio para pasar la noche. Pensaron que la harían encima de un árbol, aprovechando que los árboles eran enormes y tenían muchas ramas. Así si había animales un poco peligrosos estarían más resguardados. Pedro y Belén harían turnos para hacer guardia.

Recogieron un poco de fruta más para cenar. Encontraron plátanos y naranjas y antes de que se hiciera de noche ya estaban preparados para irse a dormir. No estaban muy cómodos pero Cristina y Jorge estaban muy cansados y durmieron toda la noche de un tirón.

Empezaba a despuntar el día, cuando Cristina se despertó sobresaltada. -¿Habéis escuchado ese ruido? –preguntó.

- Yo no he oído nada –dijo Jorge medio dormido.

- Ha sido como una explosión muy fuerte –dijo Cristina.

- A ver si es el equipo de rescate –dijo Pedro.

- Puede ser, -dijo Belén, aunque me parece muy rápido.

- Salgamos a ver qué es –dijo Cristina, -tendremos que hacer un gran letrero en la arena como en las películas para que nos vean.

- Y una hoguera grande, -dijo Jorge.

Salieron todos corriendo y bajaron del árbol-casa pero no

vieron nada en la orilla del mar ni en el aire.

Qué habría sido ese ruido, pensaron todos sin decir nada. Había sido muy fuerte, pero no se veía nada extraño.

Vamos a comer unas naranjas, -dijo Jorge.

Nunca le habían gustado las naranjas pero a partir de ahora, no diría que no a nada.

De pronto, un olor muy fuerte a quemado les llegó a los cuatro a la vez. ¿Qué es ese olor? Se preguntaron. Miraron hacia el cielo, y Oh!! Menudo susto se llevaron. El corazón les iba a mil por hora. De la cima de la gran montaña salía una columna de humo negro y otra explosión provocó un ruido impresionante. ERA UN VOLCÁN QUE ESTABA A PUNTO DE ESTALLAR.

Jorge empezó a llorar y Cristina estaba muy nerviosa. La madre tenía mil pensamientos en la cabeza y Pedro no sabía qué hacer en aquel momento.

- Corred hacia la playa - gritó Belén. Y salieron corriendo los cuatro. Una vez allí llamarían otra vez a la voz amable del día anterior.

Se pararon en seco al ver cómo, de la gran montaña, un río de lava y piedras salía y bajaba rápidamente a muchos kilómetros por hora. Tenían que meterse en el agua y nadar lo más lejos que pudieran ya que la lava y el fuego avanzaban muy deprisa.

De repente, llegaron a la orilla de la playa y oyeron un ruido que no parecía una explosión. ¡Era el helicóptero de rescate!.¡Los habían encontrado! ¡Parecía un milagro!

El helicóptero paró encima de ellos y tiró una escalera de cuerda a la cual se agarró Pedro. Primero ató a Jorge y a Cristina y poco a poco empezaron a subir la escalera. La lava continuaba su camino hacia la orilla. No tardaría en alcanzarlos.

- Más aprisa, -gritaba Pedro.

- Aprisa por favor, -gritaba Belén, muy asustada.

Cuando los dos niños estaban arriba, tiraron la cuerda, pero

cuando estaban a punto de subir Belén y Pedro, otra explosión del volcán hizo que el helicóptero moviera demasiado la escalera y cayeron los dos al agua.

- ¡¡Socorro!! – Gritaron los dos a la vez.

- No podemos coger la escalera. Está demasiado lejos.

La lava estaba ya muy cerca y estaban demasiado nerviosos.

La escalera se les resbalaba porque tenían las manos mojadas. No podrían conseguirlo.

Volvieron a intentarlo. La lava estaba llegando y ya estaba entrando en el agua del mar. Corrieron una vez más y se tiraron contra la escalera y levantando las piernas consiguieron balancearse. El fuego pasó por debajo de sus pies sin tocarlos apagándose poco a poco conforme entraba en el mar.

El helicóptero voló despacio y enrolló la escalera para que pudieran subir los padres de Cristina y Jorge que estaban llorando de emoción.

Todavía no creían lo que les había pasado. Cuando entraron los padres, se abrazaron llorando y riendo a la vez. Estaban salvados. Lo habían conseguido. Y allí a lo lejos aún se veían las explosiones del volcán que poco a poco acabaría escondiéndose con la isla debajo del agua para no asustar nunca a nadie más.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Fin.

miércoles, 25 de marzo de 2009

LAS FLORES DE MI JARDIN

miércoles, 18 de marzo de 2009

EL DRAGÓN "DRANINO" Y SUS AMIGOS


Había una vez, en un pueblo muy bonito llamado Talín, cuatro niños que vivían en compañía de un dragón, llamado Dranino. El mayor era Pablo y era un niño muy serio y responsable, le seguía Jaime, que era muy alegre y juguetón, después estaba Carlos que siempre tenía hambre y después, estaba Marta, prima de Pablo, que quería a sus amigos como si fueran sus hermanos y era muy tranquila y cariñosa. Jugaban juntos todos los días y se llevaban muy bien. Sólo había un problema: que, de cuando en cuando, el dragón tenía que tirar fuego por su boca y a los habitantes de Talín no les hacía mucha gracia. ¿que por qué? Os cuento: cuando el fuego salía de la boca de Dranino, quemaba las plantas de los balcones, las cosechas de hortalizas de los vecinos, los jardines, árboles y bancos de los parques y, en fin, todo cuanto se ponía por delante.
Los amigos de Dranino pensaron que tenían que encontrar una solución para acabar con el problema, ya que el dragón estaba muy triste porque no le gustaba que, los vecinos de Talín pensaran que era un dragón malo. Pablo pensó: - podríamos ponerle una manguera en la boca y así, cada vez que vinieran las llamas abrimos el agua de la manguera y ¡ya está!, el fuego se apagaría y Dranino no quemaría na
da.
Intentaron hacer lo que Pablo había pensado pe
ro no funcionaba ya que cuando iban a abrir el grifo, el fuego ya estaba saliendo por la boca y quemaba la manguera.
Después a Carlos se le ocurrió otra cosa: cuando Dranino fuera a sacar el fuego que tenía dentro, le taparían muy fuerte la boca y se lo tragaría y con la saliva lo apagaría. Ya está, esto si que era fácil pero, hubo un problema: que a Dranino le entraba una tos muy fuerte cuando se tragaba el fuego y se quemaba la garganta. Había que
pensar más. Pero pensaron y pensaron y no encontraban ninguna solución. Entonces a Jaime se le ocurrió una cosa: llevarían a Dranino a la playa.





Allí no podía chamuscar nada, estaría al lado del mar y ellos le irían a visitar muy a menudo. La playa estaba a media hora de Talín. Llegaron y empezaron a hacerle una casa a Dranino, que no estaba muy contento con la idea pero reconoció que era la única esperanza que le quedaba. Allí solo había arena, rocas y agua salada y no había ningún peligro.
La casa quedó preciosa y los amigos de Dranino se despidieron de él hasta otro día.
Cuando volvieron encontraron al dragón acostado y llorando cerca de la orilla del mar. Estaba muy triste y deprimido. No estaba acostumbrado a estar solo y quería jugar y reír con sus amigos. Pablo y Marta no quisieron que Dranino se quedara ni un día más allí. La playa era un sitio ideal para él pero se encontraba muy solo. No había nadie con quien divertirse.
Llegaron a Talín y se pusieron a pensar día y noche. No se fueron hasta que no encontraron una solución: compraron en la farmacia unos caramelos de pica-pica que tenían gusto a coca-cola. ¡Esto sí que funcionó!. A Dranino le gustaban mucho. Cuando tenía que sacar el fuego se comía un caramelo de cola y rápidamente se enfriaba el ardor que subía por su garganta y ya no quemaba nada. Todo el mundo estaba contento, y así vivió con sus amigos en Talín sin molestar a nadie más.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Fin.

lunes, 9 de marzo de 2009

EL PATITO FEO

EL ERIZO Y EL ROSAL


Érase una vez un rosal rojo muy bonito que vivía en el porche de una casa de campo muy muy grande. Vivía muy tranquilo y disfrutaba de un trato muy agradable por parte de la dueña de la casa, que lo regaba como a él le gustaba, le daba abono especial para rosales, y lo mimaba un montón.

Un día, los dueños decidieron irse a vivir a la ciudad, y, de repente, el pobre rosal se encontró solo y abandonado.

Estaba aburrido en sus pensamientos cuando, de pronto, apareció por allí un gatito que parecía querer hacer un agujero en la tierra, para hacer pipi. El rosal lo vio y se puso muy nervioso. No sabía qué hacer y lo primero que se le ocurrió fue mover un poco el tronco donde tenía un pincho pequeñito y pimm, pimm, rozó al gatito y el pobre huyó deprisa muy asustado.

En unos instantes apareció un escarabajo. Le pareció que la tierra del rosal era un buen escondite para quedarse a vivir y empezó a rascar pero, de pronto, notó que algo se movía. Era otra vez el rosal que había sacado el tronco con el pincho y pimm, pimm, tocó al escarabajo que se fue corriendo hacia otro lugar.

Había pasado sobre media hora, cuando pasaron dos hormigas que iban recogiendo comida para su hormiguero. Vieron la sombra del rosal y se pararon a descansar mientras charlaban y se reían. El rosal, que estaba dormido en ese momento, se despertó sobresaltado con las risas de las hormigas y muy enfadado, movió su tronco y el pincho y, pimm, pimm, rozó a las hormigas que salieron corriendo muy enfadadas y doloridas.

Así, había llegado ya la noche, cuando algo junto al rosal pasó sin hacer ruido y se paró a dormir justo al lado del tronco que tenía el pincho.

El rosal, que ya se lo había tomado como un juego, movió el tronco hacia el animal que se había parado allí, y pimm, pimmm, ¡¡¡aaaaayyyyy!!! Gritó el rosal , sin saber qué pasaba. Le habían pinchado muy fuerte en un lado del tronco. Qué sería aquello que le había hecho tanto daño. OOOOHHHH!!! SORPRESA!!!


Era un ERIZO!!! Los erizos son animales que sacan sus púas o pinchos cuando se sienten atacados y se envuelven en ellas.


MORALEJA: Nunca hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti mismo.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

sábado, 28 de febrero de 2009

EL PRÍNCIPE Y LA PRINCESA

Había una vez un príncipe y una princesa que se querían muchísimo. Un día, el príncipe le dijo a la princesa: -princesita mía, ¿quieres casarte conmigo?. La princesa le habló muy dulcemente y le dijo: -claro que sí que quiero mi príncipe pero primero tienes que traerme un ramito de violetas hasta aquí. Ese ramito de violetas está en lo más alto de aquella montaña que se ve a lo lejos.
El príncipe le dijo que haría lo que ella quisiera, así que se puso en marcha con todos sus amigos y se fue hacia la montaña que había indicado la princesa. Después de mucho caminar, llegaron a la cima de la montaña y allí escondidas tras unas piedras había unas flores de color violeta. Cogió un ramito y volvió a entregárselas a la princesa.
Princesa, dijo el príncipe, aquí tienes tu ramito de violetas, y ahora, ¿quieres casarte conmigo?
Príncipe, claro que quiero, pero no puedo. Necesito que vayas al Océano Pacífico y encuentres un pececito muy pequeño de colores muy vivos y me lo traigas. El príncipe se quedó en silencio y se preparó para el pedido de la princesa. Preparó un gran barco y con un grupo de marineros emprendió el largo viaje.
Pasaron varias semanas antes de que llegaran al océano Pacífico. Una vez allí, empezaron a buscar el pececito por el fondo del mar. Lo vieron nadando tranquilamente y lo cogieron con cuidado. Se lo llevaron a la princesa.
Aquí tienes tu pececito, princesa –dijo el príncipe, y ahora, ¿quieres ya casarte conmigo?
Ojalá pudiera, dijo la princesa, pero no puedo, necesito una última petición: una pelotita roja que está en el fondo de un volcán en erupción. ¿Cómo? –se asustó el príncipe, pero si está encendido no podré coger la pelotita, me quemaré.
No, -dijo la princesa. Una hora al día deja de tirar fuego y humo y se apaga, así que durante ese tiempo tendrás que bajar al volcán y coger la pelota del fondo.
Lo intentaré, -dijo el príncipe. De nuevo, preparó a sus ayudantes y a sus caballos para buscar el volcán que había dicho la princesa.
Después de varios meses de viaje, llegaron a la montaña que estaba tirando fuego y piedras. Tuvieron que esperar un buen rato decidiendo lo que iban a hacer y de pronto, ¡¡SILENCIO!! El volcán se había apagado. Así que el príncipe subió corriendo a la montaña y bajó por el agujero y ¡¡Allí estaba la pelota!! La cogió y corriendo salió de la montaña. Nada más salir de allí se oyó un ruido muy fuerte: broooooonnnnngggggg!! Era el volcán que de nuevo se había encendido y se había puesto a tirar piedras de fuego con más furia que antes. Se refugiaron en una cueva y cogiendo sus caballos cabalgaron hacia casa.
Ya pasado el gran susto, el príncipe fue a llevarle la pelota a la princesa y le dijo, bueno, ahora ya tienes lo que querías, el ramito de violetas de la montaña más alta del país, el pececito pequeño de colores del océano Pacífico y la pelotita roja del volcán, por lo tanto ¿Te quieres casar conmigo?
Si, si, si, contigo me casaré. –dijo la princesa. Y se abrazaron, vivieron felices y comieron perdices y a mí no me dieron porque no quisieron.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Fín.