APARTADO DE JUEGOS TRADICIONALES

Tengo una idea para la cual necesito un poco de ayuda. Quiero crear en el blog un apartado de juegos tradicionales, más inclinado a juegos de exterior ya que hemos entrado en la primavera y podemos aprovechar un poco más la luz del día. Si se os ocurre algún juego, me podéis enviar un correo a mi e.mail explicando un poco cómo funciona el juego y yo lo publicaré en este blog; mi cuenta de correo es: mluzsolis@gmail.com. Gracias a todos.
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viernes, 22 de mayo de 2009

CUCA EN LA PREHISTORIA

Este cuento se lo dedico a Susana del blog: LA INFANCIA, UN TIEMPO ÚNICO http://lavakitanikolasita.blogspot.com/, y para sus pequeños alumnos. Espero que os guste.


Hace miles y miles de de años, incluso millones de años, existían en la tierra unos hombres que tenían que pescar y cazar para poder comer. No había supermercados para comprar comida, ni tiendas de ropa ni de zapatos, sólo montañas con árboles y cuevas. No existía el dinero ni tampoco tenían una casa donde vivir. Tampoco había coches, ni motos. No había trenes, ni aviones, ni siquiera bicicletas, así que la gente tenía que ir siempre andando de un lugar a otro buscando agua y comida
En esa época, que se llamaba PREHISTORIA, una niña llamada Cuca vivía con su padre, su madre y su hermano Castor en una cueva en la montaña. Esa cueva estaba al lado de un río muy grande, donde pescaban, jugaban y cogían frutos secos, y su padre se iba lejos, al bosque, a cazar conejos para que todos pudieran comer.
No estaban solos, ya que en la prehistoria muchos amigos de la misma familia vivían juntos y así formaban los clanes y después poblados.
Cuando por la noche, venían los padres, entre todos preparaban una hoguera, pero, como no tenían cerillas ni mecheros para encenderla, cogían dos piedras y las golpeaban una contra otra y poco a poco, muy lentamente, aparecía una chispa, CHISP…., y enseguida le ponían paja seca o hierba, se encendía y aparecía el fuego donde preparaban la cena para todos.

Vivían de maravilla, aunque Cuca, tenía un problema: CHASQUI.




Chasqui era un gliptodonte, sí GLIPTODONTE. ¡Qué palabra más difícil! ¿Verdad? Pero así se llamaba este bicho tan raro que vivía en la prehistoria.

Era un animal enorme, más o menos como un dinosaurio, Y vivía cerca de allí. Tenía escamas y una cola muy grande para defenderse de sus enemigos. Era muy lento, muy lento, caminaba muy despacio: POOOOOM, POOOOOOM, POOOOOM. y comía insectos, gusanos y bayas. Cuca le tenía mucho miedo y cuando oía algún ruido siempre pensaba que era él.

- ¡QUE NO, QUE NO ES CHASQUI! - Le decían los demás a Cuca.
- ¿Seguro? - Preguntaba Cuca.
- Que sí, que no hay nadie por aquí. –Decía su hermano Castor.
Cuca, se quedaba más tranquila cuando su padre salía y le decía:
- No hay nadie Cuca, ven y verás.
Y le cogía la mano y se la llevaba a dar una vuelta por el campamento. Era verdad, no se veía a nadie por ninguna parte.

Un día, estaban Cuca y sus amigos jugando: unos, a tirar piedras al río, otros, a bañarse debajo de una catarata y otros al escondite por las cuevas y los agujeros que hacían algunos animales.
Había mucho jaleo y se hizo un poco tarde. Todos los niños fueron a sus cuevas esperando que sus padres trajeran algo para la cena. Cual fue su sorpresa cuando vieron llegar a todos con las manos vacías. Venían muy cansados y con las caras muy tristes. Hoy no había nada para cenar y seguramente no habría nada para comer al día siguiente.

Cuca también se puso muy triste. No sabía qué podía hacer para ayudar.

No quería irse a ningún otro sitio, porque allí se estaba muy bien y era muy bonito, pero, si no encontraban pronto comida, tendrían que recoger todas sus cosas y ponerse en marcha hacia otro lugar, no se, a África, o a América o a Asia quizás.

Estaba medio dormida Cuca, debajo de un árbol, cuando, de repente, oyó un ruido. Cuca se asustó porque pensó que era CHASQUI. No lo había visto nunca pero le habían contado cosas malas sobre él.
Se levantó corriendo y miró por un lado, no vio nada, miró por el otro, tampoco vio nada y de repente, cuando había vuelto a sentarse: ¡CU-CU!, le salió por detrás CHASQUI. ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!- Gritó Cuca.
- No, no te asustes. –Le dijo el gran animal, no te voy a hacer nada.
- ¿Hablas? –Dijo Cuca, temblando un poco.
- Sí, pero sólo a ti. –Dijo Chasqui. Es que no quiero que me tengas miedo. Solo quiero ser tu amigo.

Cuca no se creía lo que estaba oyendo, hasta que al final, se acercó a Chasqui que se
había acostado en el suelo.
- Hola, le dijo Cuca.
- Hola, -dijo Chasqui, he venido porque he oído que no tenéis mucho para comer.
- No. Dijo Cuca muy triste. Nuestros padres no han encontrado nada y seguramente nos iremos mañana por la tarde.
- ¿Quieres que te cuente un secreto? –le dijo Chasqui.
- Vale.
- Ven conmigo, te enseñaré una cosa. –dijo Chasqui.
Cuca, no se fiaba mucho, pero pronto se dio cuenta que Chasqui solo quería ayudar y le siguió.
Llegaron a una cueva que estaba escondida entre árboles y piedras. Chasqui movió la cola y zzzzzzaaaaaaaaaassssssss!!! De un golpe quitó de la entrada una gran piedra que no dejaba pasar hacia dentro.
Cuca se asustó un poco y se tapó la cara con sus manitas. Cuando se las quitó poco a poco: ¿Sabéis lo que había en la cueva?
Un montón de cosas buenas para comer. Había frutos secos como piñones, almendras, nueces, avellanas. También había frutas: uva, naranjas, manzanas, plátanos, peras, tomates. Y además en el sitio más fresquito de la cueva había leche, pescado, carne y muchas verduras y hortalizas como, carlotas, espinacas, cebollas, patatas, habas y muchas cosas más.
Chasqui le dijo:
- Voy recogiendo todas estas cosas y las pongo aquí escondidas en esta cueva. Así tengo comida para muuuuchos días y semanas.
Le dijo que podían ir a coger de la cueva todo lo que quisieran y le enseñó a Cuca y a su familia cómo podían plantar las semillas para que pudieran tener frutas y verduras todo el año y no tuvieran que ir siempre de un lugar a otro.
A partir de entonces Cuca y Chasqui siempre estuvieron juntos y se cuidaban de que todo el mundo estuviera contento y feliz.


Y COLORÍN COLORADO, ESTE CUENTO SE HA ACABADO.





Mª Luz Solís Rodríguez 19-05-2009


lunes, 9 de marzo de 2009

EL PATITO FEO

EL ERIZO Y EL ROSAL


Érase una vez un rosal rojo muy bonito que vivía en el porche de una casa de campo muy muy grande. Vivía muy tranquilo y disfrutaba de un trato muy agradable por parte de la dueña de la casa, que lo regaba como a él le gustaba, le daba abono especial para rosales, y lo mimaba un montón.

Un día, los dueños decidieron irse a vivir a la ciudad, y, de repente, el pobre rosal se encontró solo y abandonado.

Estaba aburrido en sus pensamientos cuando, de pronto, apareció por allí un gatito que parecía querer hacer un agujero en la tierra, para hacer pipi. El rosal lo vio y se puso muy nervioso. No sabía qué hacer y lo primero que se le ocurrió fue mover un poco el tronco donde tenía un pincho pequeñito y pimm, pimm, rozó al gatito y el pobre huyó deprisa muy asustado.

En unos instantes apareció un escarabajo. Le pareció que la tierra del rosal era un buen escondite para quedarse a vivir y empezó a rascar pero, de pronto, notó que algo se movía. Era otra vez el rosal que había sacado el tronco con el pincho y pimm, pimm, tocó al escarabajo que se fue corriendo hacia otro lugar.

Había pasado sobre media hora, cuando pasaron dos hormigas que iban recogiendo comida para su hormiguero. Vieron la sombra del rosal y se pararon a descansar mientras charlaban y se reían. El rosal, que estaba dormido en ese momento, se despertó sobresaltado con las risas de las hormigas y muy enfadado, movió su tronco y el pincho y, pimm, pimm, rozó a las hormigas que salieron corriendo muy enfadadas y doloridas.

Así, había llegado ya la noche, cuando algo junto al rosal pasó sin hacer ruido y se paró a dormir justo al lado del tronco que tenía el pincho.

El rosal, que ya se lo había tomado como un juego, movió el tronco hacia el animal que se había parado allí, y pimm, pimmm, ¡¡¡aaaaayyyyy!!! Gritó el rosal , sin saber qué pasaba. Le habían pinchado muy fuerte en un lado del tronco. Qué sería aquello que le había hecho tanto daño. OOOOHHHH!!! SORPRESA!!!


Era un ERIZO!!! Los erizos son animales que sacan sus púas o pinchos cuando se sienten atacados y se envuelven en ellas.


MORALEJA: Nunca hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a ti mismo.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.